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Miércoles 28 de octubre de 2026 · San Martín Texmelucan, Puebla

Edith Arias mantiene en Tepatlaxco la ofrenda de muertos que aprendió de su abuela

Edith Arias, de 25 años, monta cada año dos altares de Día de Muertos siguiendo las costumbres que le enseñó su abuela Alejandra, con una inversión de 7 mil pesos por ofrenda.

· 3 min de lectura
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Foto: Quadratín Puebla

Lo que debes saber

  • Dos ofrendas: una para niños el 31 de octubre y otra para adultos el 1 de noviembre.
  • Los materiales se compran desde septiembre en el Trueque de Cholula y en Tlaxcala.
  • Edith gasta 7 mil pesos por ofrenda; la mayoría gasta menos de 500 pesos.

Edith Arias Pablo, de 25 años y originaria de Tepatlaxco de Hidalgo, arma desde hace 12 años la ofrenda de Día de Muertos tal como se la enseñó su abuela Alejandra. Ella monta sola dos altares cada temporada: uno para sus 11 familiares pequeños, que pone el 31 de octubre, y otro para nueve adultos, como abuelos y tíos, que instala el 1 de noviembre.

Materiales desde septiembre

Los elementos se consiguen desde septiembre. Las cazuelas, canastas y vajilla de barro salen del Trueque de San Pedro Cholula, que se realiza el 8 de septiembre, mientras que las canastas para la fruta se compran en la fiesta de San Miguel del Milagro, en Tlaxcala, que se celebra el 29 de septiembre.

Las dos ofrendas se diferencian por lo que llevan. La de los niños tiene juguetes y dulces; la de los adultos, platillos más elaborados como mole y pavo. Una de sus tías, vecina de Edith, dedica su ofrenda a su primo Alex, que murió a los 21 años, con una variedad de antojitos que le gustaban, como pollo, pizzas y botanas.

Cómo se instala el altar

Antes de instalar los altares, la familia limpia toda la casa, porque una vez puesta la ofrenda nadie debe barrer, lavar, coser o cortar, para no espantar a las ánimas. El 31 de octubre, a las 12 del día, Edith coloca un mantel blanco, acomoda cada elemento y pone en la calle una cruz de cempasúchil con floreros. Después sale con copal, nombra una por una a las ánimas del purgatorio para invitarlas a entrar y reza al final.

Al día siguiente, a la misma hora y tras pedir permiso, los elementos se cambian. Se sirve mole, pan, fruta, agua, velas, copal y las bebidas o antojos de los difuntos, como tequila, cerveza y refrescos. Si el 2 de noviembre hay que retirar comida para repartirla o llevar flores, antes deben volver a impregnar la habitación con humo de copal.

La familia atribuye a las ánimas algunos hechos que dice haber notado: la comida pierde sabor y el agua de los vasos amanece vacía. Edith relata que en la ofrenda del año pasado llenó hasta el tope los vasos y jarras de agua y al día siguiente no quedaba nada en ningún recipiente.

Cuánto cuesta una ofrenda

Edith invierte 7 mil pesos en cada ofrenda. Según un sondeo en redes sociales con 14 personas, la mitad gasta menos de 500 pesos, 36 por ciento más de 500 y solo dos personas más de mil pesos. Para Edith, los elementos más caros son el guajolote o pavo, de cerca de 2 mil pesos; las cazuelas u ollas para el mole, de 200 a 300 pesos cada una; y los platos y vasos, cuya docena ronda los 130 pesos.

En el mismo sondeo, 43 por ciento señaló las flores de cempasúchil como lo más caro, con precios que van de 15 pesos por maceta hasta 200 pesos por ramo. Más allá del gasto, la tradición se dedica a abuelos, amigos y hasta mascotas, y en Puebla se transmite a nuevas generaciones. Para Edith, cada mantel, cazuela, alimento y vela conserva lo que le enseñó su abuela.