Madre poblana víctima de violencia vicaria lleva su historia al cine en Puebla
El documental Carta con dirección desconocida, hecho por cineastas poblanas, retoma la separación de Andrea Lezama de su hijo durante más de seis años.
Lo que debes saber
- Andrea Lezama recuperó la guarda y custodia definitiva de su hijo en abril de 2023.
- El documental Carta con dirección desconocida cuenta su historia y la de otras mujeres separadas de sus hijos.
- El proceso penal contra Ricardo N. sigue sin sentencia definitiva; la medida cautelar cambió a arresto domiciliario.
Andrea Lezama Bonilla, madre poblana que pasó más de seis años separada de su hijo, es la protagonista del documental Carta con dirección desconocida, realizado por cineastas poblanas. Su caso marcó un precedente judicial en Latinoamérica. La película retoma su experiencia y la de otras mujeres que han sido separadas de sus hijas e hijos como forma de control o castigo.
Una separación de seis años
Andrea relató que en junio de 2016, cuando el niño tenía cerca de un año y diez meses, su expareja se lo llevó y lo mantuvo alejado de ella. Cuando volvieron a estar juntos, el menor ya tenía ocho años. Durante ese tiempo hubo procedimientos por la sustracción del niño, disputas de guarda y custodia y gestiones para localizarlo.
Un precedente en los tribunales
El 23 de octubre de 2022, un juez vinculó a proceso a Ricardo N. por violencia familiar con la agravante de violencia vicaria. Fue reconocida como la primera vinculación a proceso por este tipo de violencia en México y Latinoamérica. El caso mostró que separar, retener o utilizar a los hijos contra una madre podía llegar a los tribunales con esa figura y no reducirse a un pleito familiar.
En abril de 2023, después de más de seis años de separación, Andrea obtuvo la guarda y custodia definitiva de su hijo. Para entonces, el niño ya tenía recuerdos y una vida que su madre no pudo acompañar de manera cotidiana. Andrea insiste en que el tiempo perdido no se recupera, aunque hoy puedan estar juntos.
El proceso penal sigue abierto
En octubre de 2025, la jueza de control Alejandra Román Pérez modificó la medida cautelar de prisión preventiva justificada por arresto domiciliario, en el caso de quien se le atribuye la violencia, Ricardo N. La decisión fue cuestionada por Andrea y por colectivas, que expresaron preocupación por la seguridad de la madre y de su hijo. El cambio de medida no equivale a una sentencia absolutoria ni significa que el proceso haya concluido.
A cuatro años de la primera vinculación a proceso, el caso seguía sin sentencia definitiva en la información pública localizada. La demora plantea la pregunta de cuánto debe esperar una mujer para que el reconocimiento judicial de la violencia que vivió se convierta en una resolución de fondo.
De víctima a acompañante
Andrea relató que recurrió a diez abogados sin encontrar en ellos la respuesta que necesitaba. Por eso decidió estudiar Derecho para entender los procedimientos, las herramientas legales y las posibilidades de defender su caso. Hoy orienta y acompaña a otras mujeres desde el colectivo Madres Exigiendo Justicia Contra la Violencia Vicaria.
Según su experiencia, las mujeres deben aprender a navegar instituciones, reunir documentos y sostener procesos que pueden durar años, mientras reorganizan su vida laboral y familiar. También enfrentan juicios sociales: si expresan alegría, se cuestiona que hayan superado lo ocurrido, y si muestran tristeza o enojo, pueden ser señaladas por incomodar. Andrea señaló que a veces se responsabiliza a la madre por la conducta de su expareja y se minimiza el daño que provoca la separación de los hijos.
